Imaginar para imaginar, un taller con Lilian Scholtes

Lilian Scholtes voló de Munich a Guadalajara para impartir Imaginar para Imaginar, un taller que toma el proceso de traducción del espectador sobre una pieza de arte como material para una nueva creación. En una entrevista, Scholtes explicó su forma de trabajar con los asistentes: “Lo que sugiero como ejercicio es que los asistentes encuentren algo en la exhibición que sea de su interés personal. Pero eso puede ser cualquier cosa, puede ser la pieza en sí misma, pero también puede ser un color, puede ser una relación entre dos obras o la relación entre la pieza y la arquitectura del lugar … así se puede trabajar con herramientas de comparación, mediante diferencias o similitudes; y eso creo que es un muy buen comienzo para el pensamiento y el análisis”.

   

 

Con cupo completo, el taller se impartió en el patio interior del MUSA durante 4 días consecutivos. En el primer día los talleristas recorrieron la exhibición en búsqueda de sus intereses para comenzar a trabajar a partir de éstos con ejercicios que Lilian sugería. Como afirmó Scholtes, el taller se interesa en la nueva creación, antes que en el análisis de lo ya creado. “No se trata de interpretar las obras de arte, se trata de una praxis material para ponerse en contacto con la obra, a partir de lo que expresan los mismo materiales y su relación con el que lo mira”…“Antes de que sea un taller oral, es un taller basado en la forma y en el material, lo cual incluye el propio cuerpo como un material de movimiento y de acción y comenzar a pensar la estética como una actitud hacia el mundo”.

 

   

 

Durante el segundo y tercer día los talleristas comenzaron a trabajar con los materiales que el equipo del MUSA dispuso para que al tercer día los trabajos estuvieran listos para una presentación pública por la tarde.

Sara, estudiante de Filosofía y Ciencias Sociales y autodidacta en pintura y escultura, ideó una instalación lumínica con acetatos la cual se podía intervenir por los usuarios para cambiar su composición y colores. “Esta es la primera vez que hago algo más cercano a la instalación. Es muy diferente a pintar, porque cuando pintas el cuadro va cambiando pero va quedando, en cambio en esto es hacer ideas, deshacerlas, comenzar de cero y es bien bonito”.

   

 

Ernesto, graduado de arquitectura y pintor autodidacta realizó una pieza en hielo seco con pintura y collage de recortes que representaba la dualidad de las cicatrices o heridas en el ser. “Tenía muchas ideas y sentimientos cuando empecé, entonces representé estos cortes como si fueran la piel, la piel que tiene heridas. Y no por tener una cortada o una cicatriz significa algo malo, sino que las experiencias dramáticas que uno tiene son experiencias. Entonces parte de eso es la dualidad. Por una parte está la rasgadura y por la otra la parte sutil, en donde se representan los sentimientos”.

   

 

Chuy, diseñador gráfico, se inspiró en la pieza de Mariana Castillo Deball “me gustan mucho las formas orgánicas, entonces ya había visto el material y yo no veía hilo, yo veía líneas. Y dije – con las líneas hago trazos, figuras – por eso tomé este material como si fuera un lápiz, creo que estoy como dibujando en el aire con hilo”

   

 

Hernán, ingeniero, se ha interesado en el arte en los últimos años como un ejercicio de calma y concentración. Lo que Hernán sugirió fue diseñar un disfraz-pájaro con el cual realizaría un performance el día de presentación del taller. “Yo me inspiré en un detalle en específico (un pájaro de la obra de Mariana Castillo Deball) y también en la obra de Yorgos Sapountzis con el uso de telas”.

   

 

Karim, fotógrafo, realizó Exposed, un tríptico de fotos intervenidas con distintos materiales. “Me inspiré en dos obras de la muestra: las postales de Cyprien Gaillard y la obra sobre Alan Turing de Henrik Olesen. Combiné mi percepción de mi entorno y las dos técnicas. Sobre las postales, en vez de tapar lo que hice fue quitar, sustraer la imagen”. “estas fotos son de un viaje que hice por Jalisco en donde me ponía a conversar con gente que me encontraba. Nosotros como fotógrafos muchas veces fotografiamos a la gente pero después nunca nos enteramos qué es de ella. Entonces al momento de estar en este taller quise trabajar con las fotos pero sin enseñar los rostros, más bien que cuando el espectador vea esta obra ellos mismos la completen con la percepción e imaginación de cada uno”.

   

 

Manuel, gestor cultural y artista plástico, creo una escultura instalación que funciona como principal conducto de una acción ritualista en la cual Manuel invita a los espectadores a escribir sus deseos y depositarlos en un caballo de colores. “Mi trabajo en este taller está basado en la pintura de Antje Majewski … yo tengo ropa como la que sale en ese cuadro, entonces me voy a vestir así y lo que voy a hacer es un ritual en donde las personas van a depositar sus deseos. Usé palabras que la gente va a interpretar como el arte es divertido y detente y sé feliz para que la gente se desgaste en se feliz.”

   

 

La presentación de los resultados de taller tuvo una asistencia contundente y los asistentes al taller celebraron el fin de un curso con mucho aprendizaje.

 

 

 

 

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